Manuel Elkin Patarroyo,
un nuevo continente de la ciencia.

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Primera biografía exclusiva
y auto- rizada del científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo descubri - dor de la
vacuna sintética contra la malaria, merecedor de numerosos reconomientos internacionales
en- tre ellos el Premio Príncipe de Asturias de España, el Robert Koch de Alemania.
Es la síntesis de la vida de un hombre quien desde su origen y a través de su
trayectoria ha ido cre- ciendo gracias a los sueños y a la disciplina. |
Es la historia de un paradigma, orgullo de
Colombia y de toda Améri- ca.
Postulado varias veces por la Unesco al
premio Nobel de química. En el prólogo para esta biografía el Director General de
Unesco, Federico Mayor escribió :
A medida que crece la importancia de la
ciencia y la técnica en el mun do contemporáneo aumenta la responsabilidad social de la
comunidad científica que no puede permanecer indiferente a los desafíos de la
modernidad. Quienes viven en sociedades respetuosas de la liber tad de expresión, tienen
la obligación moral de alzar la voz, aun a riesgo de no ser escuchados o entendidos. Los
científicos deben tener hoy e cora je necesario para explicar a los jóvenes, las
obligaciones ha cia el pró - jimo que implican los privilegios del saber y la riqueza y
cómo la intrepi dez, la imaginación y la creatividad permiten afrontar desafíos con
áni mo resuelto y perspectivas de éxito.
La vida del doctor Manuel Elkin
Patarroyo, deliciosamente contada por Flor Romero en este libro ilustra a cabalidad tan
sencillas verda des. Porque en la crónica apasionante de su excepcional trayectoria vital
y científica se revela una actitud ética capaz de cambiar la rea lidad, aun en
circunstancias poco favorables, mediante el talento, la disciplina y la voluntad creadora
(...) Tercer Mundo Editores
1.994 Bogotá.
Fragmento
La vacuna química parte en dos La historia
de la inmunología
Aquella noche caliente amazónica,
alumbrada por las estrella tropicales, velada por el rugido de las fieras que trasegaban
en la selva cercana, en marcada por las victorias regias que dormían plácidos sueños
milena rios en el río mas grande del mundo, figurará en el calendario de la hu manidad
como la noche en que el colombiano Manuel Elkin Patarroyo alcanzó un gran beneficio para
la humanidad desamparada, sobretodo para los millares de hombres y mujeres del Tercer
Mundo que sufren hoy de malaria, tuberculosis y otras pestes, sin poder hacer gran cosa
para escapar a la muerte.
Se encontraba en Leticia, el corazón de la
selva, la capital del Amazo nas, la ciudad en donde confluyen las fronteras de Colombia,
Brasil y Perú, o sea que andaba en el ombligo de Sudamérica, comprobando que su
descubrimiento era válido. El gran río Amazonas había sido tes tigo de su brega, de su
tenacidad, de la cacería de monos para comen zar a probar su invento. Lo había visto
navegar por sus aguas torrento sas en noches de luna; lo había salvado de devorarlo en
sus arenas mo vedizas para depararle aquel instante inolvidable en que se borrarían de su
memoria todos los sinsabores de la espera, para llegar al placer de la constatación.
Esa noche de enero 26 del ochenta y seis me
dio crisis de identidad. Y no me molesta decirlo porque fue una sensación única,
absolutamente única.
- Como si estuviera en otra dimensión?
-Si claro. Era un exceso de energía tal
......le cuento que sentí simple y llanamente que la personalidad se me desdobló y me
dio pánico con la desdoblada. Se lo digo porque pensé, bueno, yo sé que muchas veces
debido a mi obsesión por las cosas, rayo en un punto en el que estoy próximo a la
locura. Si en ese instante dejo que se me desdoble la personalidad ¿qué tal que no pueda
volver? ¿qué me quede afuera?.
El pánico consistía en que era
consciente de que me estaba desdo blando. Eso fue como a las ocho de la noche cuando abrí
los cubícu los y encontré que la vacuna funcionaba en los micos. Estaba conmi go Raúl
Rodríguez, uno de mis biólogos. Le dije, Rodríguez, miremos. Aquí hay seis
micos a los cuales no les dio malaria; estos otros a los cuales les dio y se recuperaron;
estos otros , a los cuales les dio y no se la paró ni mi Dios, les dio un paludismo
madre. Miremos a ver qué corresponde......
- Fuimos organizándolos en grupitos y a
los que no les había dado ma laria , era a los que habíamos vacunado con la vacuna de
verdad. A los otros les habíamos puesto la mitad de la dosis de la vacuna y se
recuperaron. A los otros se les había puesto una vacuna falsa; esos te nían malaria.
Dije "esta es la vacuna".
- No es el hecho de descubrir una
vacuna, sino de demostrar que se po dían hacer vacunas químicamente, algo que estaba
previsto para el año 2.025. Entonces nos le adelantamos al mundo cuarenta años en sus
predicciones. Cuando usted se le adelanta al mundo cuarenta años, le da pánico porque
inmediatamente saltan a la cabeza todos los fantas mas que quiera.
(.........) Me dije: increíble, brutos,
y me entra al tiempo un pánico bárbaro y una alegría enorme. Pensé esto es simple y es
llanamente demostrar que sí y que de aquí en adelante no es sino pulir. Lo que he venido
haciendo en los últimos seis años es pulir; no es mas. Es decir, que aquí tengo el
diamante y comentan "pero no tiene las facetas". Ahí estaba pues el
diamante..Ahí está .
Alfonso López : Polémico y
Polemista.

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Primera biografía del gran político colombiano Alfonso
López Colom biano, escritor y analista. En largas conversaciones con Flor Romero, cuenta
su vida, anécdotas de sus horas antes y durante la presiden cia de la república. Es una
amena historia que se lee de un jalón. (Intermedio
Editores 1.989, Bogotá) |
Fragmento:
Con la misma banda presidencial terciada,
bordada en seda tricolor, que había utilizado en las dos tomas de posesión su padre
Alfonso Ló- pez Pumarejo, ascendía al poder su hijo Alfonso López Michelsen a los 61
años. El Salón Elíptico del Capitolio Nacional reunía lo más represen- tativo de la
colombianidad, más las misiones diplomáticas acreditadas ante el gobierno de Colombia,
para asistir a la inician de su mandato queanunció "claro". Expresamente y por
austeridad no invitó a jefes de estado.
Al fondo, la efigie del Libertador Simón
Bolívar, que surgía de un cuadro alegórico a la batalla de Boyacá. Alfonso López
Michelsen inauguraba una nueva etapa de la vida política colombiana, al convertirse en el
pri- mer presidente luego del pacto del Frente Nacional.Ya se sabía que te- nía ganas de
llegar a la primera magistratura, puesto que se había pre- sentado como candidato por el
MRL (Movimiento Revolucionario Liberal ) y había sido derrotado. Ese 6 de agosto de 1.974
comportaba algo es- pecial: se abría nuevamente el abanico de posibilidades para
cualquier líder que se quisiera postular a la presidencia sin necesidad de contar con el
encasillamiento de la alternación. Y para los liberales, que son la inmensa mayoría de
los colombianos significaba volver a tener la sartén por el mango, soñar con las grandes
transformaciones que López Michelsen había pregonado siguiendo las coordenadas de su
padre, el gran legislador de avanzada del país.
El clima de euforia política se sentía
rumbar pos los pasillos griegos del capitolio. Sobre los pechos condecorados y las caras
alegres, soplaban vientos de esperanza, los mismos que habían sido el slogan de su
campaña: López es la esperanza. La emoción subió de punto cuando al finalizar su
discurso de posesión dijo: en esta hora no puedo evitar una referencia filial: presumo
señores miembros del Congreso y Represen- tantes de las Naciones amigas, que habréis
advertido la ausencia de un hombre, que al lado de mi madre, preside, desde las colinas de
la histo- ria, esta ceremonia. Al asumir la mayor responsabilidad de mi vida, solo quiero
invocarlo para repetir con el: Bendigo a la Providencia que me dio por campo de acción
este suelo fecundo y por compatriotas a los colombianos.
La mejor película de Buñuel, Los Olvidados.