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3 KILATES 8 PUNTOS

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"Ninguna esmeralda en el mundo puede compararse en
color, en brillo y en viveza a la que se encuentra en las
minas de Colombia y pocas regiones como aquellas que se
identifican en los mapas con los nombres indígenas de Muzo,
Gachalá Chivor, Coscuez y Somondoco, reservan a la imaginación
tanta leyenda de belleza, aventura, peligro y sacrificio.
(...)En la maraña de "3 kilates 8 puntos",
Flor Romero puso en movimiento con indudable habilidad
narrativa, las vidas de un puñado de seres humanos cuyas
pasiones y debilidades, cuyas frustraciones, osadías y
abye ????? ???A??cciones se ven iluminadas por el raro
verdor de la codiciada piedra. |
Allí se aman y se hieren unos a otros, bajo el follaje
de la selva y sobre una corteza de tierra que esconde
incalculables fortunas y restos humanos de anónimos aventureros.
Allí en "3 Kilates 8 Puntos", la muerte y la
riqueza súbitas como dos personajes mas en medio de los
protagonistas son tan reales y palpables como el ingeniero
de minas, el inspector del gobierno, el cura del pueblo
cercano, los trabajadores de las minas, los traficantes
y Mariana "el eterno femenino" extraviada en
las malezas de su alma contradictoria.
"3 Kilates 8 puntos" es una excursión apasionante
bajo la guía de un excelente baquiano literario, Flor
Romero quien fue para los colombianos la revelación literaria
de l.965.
Novela premio Esso l.964. |
PACTO EN LA BOCA DEL LOBO
(fragmento)
A lo largo de la ribera del río Itoco, pedregoso y con
escaso caudal, se esparcían las quinientas personas buscadoras
de esmeraldas. La presión de los nativos y del padre Serafín
había conseguido que este sitio, antes vedado para los extraños
al campamento, fuera ahora del dominio público.
- No es justo que ni siquiera podríamos aprovechar
las chispas que lleva el río y que a veces quedan sepultadas
en el lecho, sin beneficio de nadie.
- Es nuestro medio de vida y no pueden negárnoslo.
Estos y otros argumentos esgrimidos por el cura Tuta, habían
hecho que el administrador de las minas de Zorque, en consulta
con el gobierno central, autorizara la invasión de gentes.
No todos eran de la región. Una gran mayoría, aventureros
venidos de otros sitios, amigos de la vida fácil, del enriquecimiento
fortuito. Algunos huían de la justicia y con nombre supuesto
pasaban días y noches al pie de la quebrada, esperando el momento
de ver una luz verde.
Hasta habían construido chozas improvisadas y llevaban
una vida primitiva. Todos eran hombr ????? ???A??es, en guarda
de la ley de la mina. Prohibidas las mujeres.
- ¿Porqué no me llevas?- alegaba la mujer de uno de
los aventureros.
- Está prohibido que vivan allí mujeres.
- ¿Se puede saber la razón, Primitivo?
- Muy sencillo. Las mujeres son la causa de las mayores
catástrofes.
- Se supone que tenemos ojos y podríamos ayudarles a buscar.
- La ambición mezclada con el sexo femenino, es un explosivo.
- ¿Nunca ha habido mujeres en la mina?
- Sin ellas todo marcha mejor.
- ¿Y para quién buscan dinero, entonces?
- Para las mujeres precisamente. Pero si
estuviera allá, todo sería un caos. Cada una querría, a las
buenas o a las malas, cubrirse de esmeraldas.
La mujer no insistió y el hombre se fue sólo. Allí vivía.
El mismo cocinaba, lavaba su ropa y escarbaba las arenas del
río todo el día, con una varita delgada. En la misma casa le
solicitaron albergue otros tres hombres venidos de la costa
norte. Hasta allí había llegado la noticia de que con buena
suerte conseguirían una piedra verde que los sacaría de pobres.
- Llevamos ya ocho días, Abraham y conseguimos nada.
Escasean los víveres y entonces...
- No desesperes, Ananás, algún día será. Acuérdate de ese
muchachito Alonso, que ayer consiguió un canutillo lindo. Lastima
que inmediatamente se lo fue a vender al padre Serafín y él
no le dio sino tres mil pesos. Dicen que vale como cincuenta
mil. El niño quedo contento con ese dinero y se lo entregó a
la mamá. Puede que a nosotros nos suceda algo parecido.
- Te advierto que estoy para enloquecer. Sólo tengo el
revólver y si lo vendo ¿con qué me defiendo de esa otra gente?
- Mi mujer espera dinero, porque nos va a llegar el noveno
hijo. No sé con qué han comido ella y los muchachos ????? ???A
?? durante este tiempo que llevo aquí.
- Sigan el ejemplo de don Primitivo. Nunca desespera. Siempre
cree que hay un mañana mejor.
- Será que no es casado.
- Si. Y también quiere llevarle a ella dinero.
- Sería mejor que abandonáramos esta quebrada, que va a
quedar como un cedazo de tanto repasarla y aventurarnos a escarbar
por ahí donde dicen que aparecen las esmeraldas, aunque no sea
propiamente en la veta central.
- Buena idea, Ananás...
- Yo sé que en La Boca del Lobo han encontrado piedras
verdes. Debemos conseguir tacos de dinamita y salir solos de
noche. Eso queda quizá a unas tres horas de aquí.
- Esta noche, compadre.
- Esta noche. (Y sellaron el pacto los cuatro hombres,
con un fuerte apretón de manos callosas).
El río corría manso, arrastrando trozos de calcita y pizarra.
No quedaba un recodo que no hubiera sido examinado por los buscadores.
Sobre las piedras, en la playa, en las matas, se apostaban los
viejos y niños con una varita de palo o de metal. Los más ambiciosos
no dormían. Los más confiados, madrugaban, pensando que en la
noche el río habría traído las gemas. Los amaneceres después
de la lluvia eran llenos de esperanzas, porque los derrumbes
que arrastraba el río, seguramente guardaban piedras verdes.
Por las mañanas, al calentar el sol, para distraerse, algunos
cazaban mariposas, que volaban por las orillas. Habían fabricado
mariposeros con un aro, una vara y una tela delgada en forma
de cono. La técnica era muy sencilla: tratar de que la mariposa
entrara en la boca del aro y darle media vuelta. En esta forma,
el mismo trapo cubría la salida. Luego, con dedos cuidadosos,
le presionaban la cabeza, con las alas plegadas si se quería
conservar así. Después, se colocaba dentro de un libro. Ellos
no sabían otra manera de disecarlas, Al domingo siguiente se
las vendían a los turistas en el pueblo, o las guardaban para
clavarlas con alfileres en la pared.
- Estas que tienen un ochenta y ocho en las alas son
bonitas pero muy comunes.
- Se pueden ver por encima o por debajo. Son igualmente
bellas.
- Esta otra negra con puntitos azules, parece de terciopelo.
- Y aquella que va tan alta...
- Esa es la española. Ni soñar con ella.
Abraham, Primitivo, Ananás y su hermano, no participaban
de los embelecos de las mariposas. Su objetivo era determinado,
y por eso, aquella noche, uno tras otro fueron saliendo del
rancho de varas y paja hacía la Boca del Lobo. A las doce comenzaron
a retumbar los petardos. El eco llegaba hasta el campamento.
Después de que los tacos derrumbaron cerro y agrietaron las
vetas, comenzaron a picar. La linterna acomodada en el suelo,
lanzaba luz hacia el lugar de trabajo.
- si tuviéramos suerte hoy...
- Dale duro, sin comentarios.
- Tú, Primitivo, en esa esquina, alúmbrate con la lámpara
de petróleo. Yo con los otros aquí- Ordenó Ananás.
Febriles, lanzaban el pico contra la roca para sacar el
pedazo, que luego partían con un martillo. ????? ???A?? Desmenuzaban
la veta en la búsqueda.
- La encontré- Gritó Primitivo, picando con ansiedad
un pedazo blanco y sacando de dentro una esmeralda del tamaño
del dedo pulgar. De la frente le caían gotas de sudor y la pupila
se le hizo más brillante. En la noche oscura se oía silbar el
viento.
- Te ayudamos, hermano dijo Ananías, corriendo hacia
él.
- No gracias, es mía, aprovechando, hijo de perra...
- Acordamos que todo sería repartido, vagabundo.
- Nada de eso, Juntos vinimos, pero lo mío es mío, arguyó
Primitivo, poniéndose firme y dispuesto a defender su botín.
Tenía los ojos fijos en el reflejo verde. Como picado de
avispa, Se llevó la mano derecha al cinto, pero Abraham no le
dio tiempo de sacar el arma. Lo tenían ya encañonado:
- Suéltala si no quieres que te pasemos al otro mundo.
Ningún trabajo nos da deber otro. Marica.
- ¡ Dispara, bandido!
Primitivo se dobló soltando la esmeralda y cogiéndose el
abdomen con las manos. Abraham disparó la carga completa del
revólver y sin importarle la sangre ni los gritos del moribundo,
se agachó y recogió la piedra. Un grillo chillaba muy cerca
de su pie izquierdo; de la roca se desgranaban pedacitos de
pizarra como hojaldra partida.
- Dámele hermano-Exclamó Ananías a tiempo que ponía
la boca del revolver en la espalda de Abraham.
- Me costó una vida, maldito diablo.
- Pues que cueste otra, ladrón.
Y la boca del revólver soltó cinco estelas de humo.
- Será para los dos, -dijo el hermano de Ananías.
- Nada de eso será para mí solo. Si no te gusta así, avisa.
Para ti también hay, qué estas pensando, pendejo de mierda.
- No pareces mi hermano, hijo de mi misma
mamá.
- Defiéndete, porque esta es cosa de machos.
- No quiero morir.
- Será mejor así. Ya sé que me vas a delatar, lambón, no
sea cobarde...
Sin compasión, Ananías volvió a cargar el arma. El hermano
también sacó la suya. El muchacho Alonso que sigilosamente los
había seguido hasta el sitio de la excavación, agazapado tras
una piedra gigantesca, había presenciado toda la escena a la
luz de las internas. Se acurrucó cuando vió renquear a Ananías,
llevando en una mano el revólver y en la otra la piedra de la
discordia. Apretados los labios, la frente sudorosa y con un
dolor intenso en el muslo derecho, no regreso por el mismo camino.
Extraviando por el monte, daba saltos desesperados. Alonso quiso
seguirlo pero sintió miedo. Sin perder tiempo, emprendió el
regreso al río.
- Mamá se han matado.
- ¿Quiénes?
- Los del rancho de don Primitivo,< ????? ???A
??/span>
- ¿Los vió?
- Claro, si estaban en la Boca del Lobo.
- No se lo cuente a nadie. Si lo saben lo pueden matar.
- Entonces no ví nada
- Así será mejor.
Alonso no pudo dormir. Sobre la estera que cubría el piso
disparejo, daba vueltas de un lado a otro. Los disparos le sonaban
en los oídos y el gesto de dolor de Primitivo lo perseguía.
Las aguas del Itoco lavaban la sangre de los muertos. Las mariposas
se posaban en los charquitos rojos. Las linternas le alumbraban
el rostro.
Afuera se escuchaba el ruido de las aguas cortadas por
las varas los pies. Las luces de los tabacos, aquí y allá, se
divisaban de trecho en trecho. Alguno quería cantar, pero no
deseaba que el vecino adivinara su presencia. Cada uno aspiraba
a tener su mundo, sin que el otro se enterara de la dirección
de sus miradas. La ambición se acentuaba sin descansar siquiera
de noche.
MI CAPITÁN FABIÁN SICACHÁ

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Mediante un vigoroso dramatismo Flor Romero nos hace conocer
la golpeada vida del Capitán Sicachá y el doloroso vivir
de Cleo, la sencilla maestra que un día se enamora del guerrillero.
La lucha de Fabián es dura, silenciosa y sórdida. Conoce
el gusto de la traición. Vive en la cárcel el dolor irremediable
de saber que sus hijos se están criando afuera en un mundo
que el no pudo modificar. Intenta recuperarse, en diversos
oficios, pero todo será un fracaso. |
Desgarrante y poética por la modernidad de su técnica,
y por ser un vivo reflejo de aspectos de la vida colombiana
actual, "Mi capitán Fabián Sicachá" fue novela finalista
en el concurso internacional Planeta 1.967. V.B. ( Edit. Planeta,
Barcelona 1967)
(fragmento)
LOS TIEMPOS ERAN DIFÍCILES. No podía permanecer en el campo
porque no encontraba paz en las noches. El día era incierto,
papá ya no estaba. Fabián se había ido. <<Estés donde
estes, te buscaré. NO te me pierdas>> Las noticias me
llegaban a pedazos. Yo trataba de unirlas como leyendo una carta
que ha sido destrozada.
-¿Podría decirme dónde queda el pueblo de Calamoima?
- Claro. Usted va por buen camino.¿Ve aquella montaña llena
de árboles? Desde allá lo puede apreciar... Son unas ochenta
casitas blancas. En la mitad se ve un limpio. Un claro cuadrado:
esa es la plaza, la única.
- ¿Usted es de allá?
- No pero lo conozco. Soy de por aquí cerca. ¿Y usted qué
hace por acá, si ya no vienen ni los chulos..., antes todos
se quieren ir?
- Ya ve usted, es una orden.
- Las mujeres así bonitas y jóvenes como usted no deben
andar solas.. ????? ???A??. Si quiere la acompaño.
- No hace falta.
El hombre siguió arriando la mula por un desecho pedregoso.
Tenía buena figura. De los ojos le saltaban rayitos café, entre
marrón y caoba, como esquirlas.
Las niñas me sacaban hoy de mis casillas ni una nota de
Fabián. Agachadas unas, tratan de sacar bien una multiplicación.
Julita pinta en el tablero un muñeco con piernas como agujas
y estómago redondo. Las más pequeñas hacen palñitos tratando
de iniciar la "i" , En el rincón, las mayoristas ensayan
una comedia. Y un sopor que me consume, que zumba, que no se
dilata por el anjeo que forra las ventanas.
Aquel día el arriero me pareció simpático y la maqueta
relievada por la ceiba añosa de Calamoima,se veía apacible.
Pero el hombre había insistido: "Los tiempos son malos...
Una mujer como usted no debe andar sola por aquí". Pero
ya había espoleado el caballo con decisión.
Al rato:
- Niña... Camínele pronto, se le va a hacer noche.
Hay que llegar temprano para que no la desconozcan.
- Y yo, con toda mi garganta:
- Gracias buen hombre, le estoy apurando.
- ¡Corra, el camino es feoooo!
- Adiooooos, tranquilo.
El hombre parecía preocupado. Yo, en cambio, permanecía
a la expectativa, sin sobresaltos, con ansiedad, gestando la
angustia, de las cosas que están por llegar, con la impaciencia
de alcanzar algo largamente acariciado. Porque desde el mismo
día en que ya no pude volver a la escuelita de " Raicuipí",
lo había decidido: sería maestra de escuela; lo encontraba difícil,
una campesina como yo. Pero ahí estaban Rubén y Saulo, que me
podrían ayudar.
- "El pueblo es bonito. NO tiene servicios, ni
agua, ni luz, ni alcantarillado, ni carretera; pero pronto los
tendrá, es cuestión de tiempo. Estamos es eso, tratando de conseguir
unas partidas para hacer vivible a Calamoima. Eso sí tendrá
que armarse de valor. Los guerrilleros rondan por ahí."
El secretario de educación no dejaba de mirarme a los ojos
y yo esquivaba una y otra vez su pupila inquisitiva. Las ?????
???A?? manos pegadas y sudorosas, las piernas juntas, la blusa
se inflaba y se desinflaba visiblemente. En el estómago, pequeñas
agujitas me herían. Es una sensación que siempre he tenido cuando
estoy a la expectativa, o cuando experimento aprensión por algo
bueno o por algo malo. Es como si la raíz de las sensaciones
fueran esas agujitas que me penetran hasta la mitad de las vísceras.
Con el nombramiento escrito en un papel sin líneas, di
media vuelta y tuve temor al estrecharle la mano con mis dedos
sudorosos. Me parecía que le iba a transmitir la ansiedad que
experimentaba... Y una maestra de escuela no podía, no debía
ser cobarde.
- Oooooohhh...
Por el oriente, el eco me llegaba rebotando de la montañita
cercana, copiando la voz del arriero que me alentaba desde el
camino. Ahuequé la palma de la mano, redondeé los labios y con
contactos intermitentes de mano y boca fui repitiendo "Ooooohhhh"
como quien dice: sigo viva, aquí estoy, voy bien, no se preocupe,
llegaré.
El sol comenzaba a declinar en un rojizo desesperante.
El caballo estaba ya cansado, pero no dejaba de trotar. Se sabía
bien el camino, resollaba con fuerza sacando vaho por los grandes
huecos de la nariz. Ya no trataba de arrancar el pasto del camino.
Las Chicharras instaladas en las horquetas de los arbustos vecinos
comenzaban a revolotear listas a dar el chichar ????? ???A??razo
de las seis, que las hacía reventar de música. Eso me lo tenía
aprendido. Era igual que en "Raicupí" sólo que allá
a las doce hacían chiflar la cabeza por el unísono del chillido,
en coro desesperante.
Doña Fernanda, la mujer del alcalde, me notificó esta mañana:
" Cuídese Señorita Cleotilde. Dicen que habrá asalto; a
usted la podrían secuestrar por ser empleada del Gobierno".
- No se preocupe andaré alerta.
- Dicen que son los de la pandilla de un tal... Fabio...
- -¿Cómo dijo?
- Ahora no recuerdo; pero lo que importa es el hecho, no
el nombre del que los capitanea.
- ¿Y como nos defenderemos...?
- Dicen que vienen refuerzos del pueblo vecino, de Peladeros,
un tal teniente Saulo Porras.
- ¿será bueno?
< ????? ???A??em>- Como no va a ser...?
Entonces si volvía a sentir las agujitas en el estómago.
Saulo y sus botones dorados. Saulo y su mechón castaño sobre
a frente. Saulo y su voz cordial, con ligeros tartamudeos;,a
veces parecía que las palabras se le querían salir a torrentes,
pero no eran las ideas las que se le desbordaban, eran las palabras
simplemente. Fabián no supo nunca el temor que me acobardó aquella
noche en "Raicuipí"; el temor y el respeto hacia los
patrones. Creía que estaba cumpliendo con una norma establecida
dentro del contrato de trabajo de mis padres. Todo pasó y nada
pasó. Fue una mezcla de miedo, de curiosidad, de espíritu de
aventura, de deber, todo menos amor; quizás algo de estupor,
de ojos abiertos, perplejos, que asombraban ante el despertar
de la vida, ante un nuevo camino que no había previsto, pero
que comenzaba a abrirse.
A Fabián le sonaba el nombre de Saulo, igual que el de
Rubén, como un zurriagazo, algo que lo fustigaba de un golpe
seco.
- Por ahí comentan que te estas dejando deslumbrar
por los botones dorados...
- ¿Y tu les crees?... Tonto.
- Cuando el río suena , piedras lleva, d ????? ???A??ice
mi compadre Anselmo. Y hasta razón tendrá...
- Seguro que a él le consta.
- Estas como potranca arisca en estos días, y es por algo.
- Puras habladurías...
- Ya no hueles a pomarrosa.
- Algo habrá cambiado. Si ya no tengo doce años. Voy para
los quince.
" cuando te enfrentes con la vida había dicho
papá-, tendrás que soportar todo sola. No te fíes de nadie."
Pero yo tenía que confiar en alguién.¿Cómo iba a desconfiar
hasta de mi propia sombra? Ahora confiaba en Fabián, desconfiaba
de Saulo. No habría más remedio que buscar un escondrijo seguro.
- Señorita, ya me aprendí la "i" y tambien la
"e"...
- Bien niñas, sigan practicando...
- La comedia va a salir bien, Ya nos sabemos
los papeles...
- Un último ensayo.
- Señorita, hay rumores...
- ¿De que, niña?
- De que anda cerquita el Capitán araña... Ese tal Fabián
Sicachá.
- ¿Lo conoce?
- Dicen que es muy valiente, eso sí. Y muy malo también...
- Eso dicen...
- ¿Usted no cree, señorita?
- Clara que creo.
La voz se me fue yendo en picado y la "o" me
salió sólo como un susurro. Ese remoquete de Capitán Araña no
me sonaba bien. Claro que ya sabía por qué lo apedillaban así,
por su facilidad ????? ???A?? para hacer movimientos envolventes.
Era como una red invisible la que le tendía al enemigo para
prisionarlo al final y asfixiarlo. Era el juego de la araña
con la mosca. Y además, que bien identificado estaca con sus
brazos y su pecho, sembrado de vellos negros, gruesos, brillantes.
Sin embargo era más dulce decir Fabián, con el aire pasando
por en medio de los dos dientes centrales, con fuerza, como
queriendo estallar.
- Donde los vea, los toteo.
- Ni que viviera con ellos.
- Me caen mal los tales militarcitos esos Porras Sastoque.
- Antes no hablabas así.
- Ahora tengo en candela el alma. ¿Cómo no habría de detestarlos
si me sacaron de allá de Raicuipí? Por ellos todo se acabó.
Estoy en mi derecho.
- Te comprendo le había dicho yo tratando de calmarlo.
- No, tú no me comprendes; son pocos los que entienden.
Pero algo me dice que debo seguir, hasta acabar con todos.
- No es humano.
- Hablas como civilizada.
- Todos debemos tratar de civilizarnos. Más ahora que voy
a ser maestra de escuela.
- Yo sigo siendo primitivo. No me dejaron progresar.
- Estas ciego de rencor.
- Lo que se verá.
- Será mejor que me vaya, hasta susto me está dando.
- Seguí caminando distraída. De pronto, con sol radiante,
se desgajo el aguacero. Por las calles comenzó a correr agua
con tierra. El arco iris se encaramó en la montaña, y sobre
las tejas de cinc de la escuela el agua hacía un arrullo. Del
patio salía vapor. Pronto escamparía porque en Calamoima llovía
con fuerza, pero corto.
- Una pequeñita de piernas delgadas, se levantó de su asiento
y en carrera corta llegó levantando la mano.< ????? ???A
??/o:p>
- Señorita Cleo, ¿puedo salir?
- ¿No ve que está lloviendo? ¿Puedo esperar?
- No, estoy de afán. A mí me gusta que me caiga el agua
en la cara.
- A mí también.
Le repiqué distraída. La niña se quedó mirándome por un
momento. Sonrió, mostrando los dos colmillos montados, y salió
de puntillas.
TRIQUITRAQUES DEL TRÓPICO

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En el corazón de Colombia a pocos kilométros del Río Magdalena,
un pueblo, Cal ????? ???A??amoima, vive en la soledad
y el olvido administrativos. Una agricultura y una artesanía
primitivas permiten a sus habitantes sobrevivir, mezclando
al catolicismo español las creencias y los ritos heredados
de sus ancestros indígenas.
La brujería con sus bolsitas de polvos de amor, de perfumes
del olvido, de granos de fecundidad, de cortezas anticonceptivas
alterna con las plegarias para recuperar los maridos o
los amantes infieles .La justicia legal no llega a Calamoima,
se |
resuelven las querellas a revólver en las cantinas a bordo
de los caminos o aun en las modestas alcaldías de los pueblos
vecinos.
Las calamidades naturales golpean a Calamoima (....) Con
humor, ternura y poesía, Flor Romero recrea sin protagonistas,
pero a partir de múltiples y pintorescos personajes de la vida
cotidiana de un pueblo, la imagen de su país (...)es la historia
de medio siglo de la vida colombiana. Claude Couffon ("Le Monde")
Novela finalista Premio Planeta Barcelona l.972) Edit.
Planeta. Publicada en francés por la Editorial Albin Michel,
Paris l.9978 coleccción Oeuvres representatives Unesco, ?????
???A?? con el titulo de "Crepitant Tropique"
(Fragmento)
Los animales desaparecieron como por encanto una tarde,
como a las dos, con pleno sol radiante, cuando comenzaron a
caer unas piedritas blancas, que sonaban en las tejas de zinc,
y saltaban en el suelo como cristales. Era la primera vez que
granizaba en Calamoima, y los niños salieron a las calles para
recoger las peitas y comérselas o tratar de guardarlas en un
frasco, pero a los cinco minutos ya estaban derretidas, convertidas
en pura agua. Algunos decidieron construir casitas, puentes
y arcos con los montoncitos de granizo. Luego empezaron a caer
unos goterones grandes, que abrían huequitos en el polvo, y
salpicaban en flor las calles. Y al cuarto de hora se desgajó
un aguacero tremendo, que hizo al principio cascaditas en lasa
calles y terminó convirtiendo los callejones en verdaderos ríos
que arrastraban con piedras, palos y animales. Las gallinas
que no alcanzaron a subirse a los árboles, que les servían de
gallineros, especialmente palos de totumo, fueron arrastradas,
y las gentes, al ver esa corriente inesperada, comenzaron a
salirse de los ranchos, hacia la parte alta del pueblo, en donde
el agua tenía un nivel menor y por donde corría todo el caudal
que iba escurriendo del cerro de La Trinidad. Esa tarde no escampo,
y aunque alcanzaron a ver el arco iris por los lados del Chorrillo,
fue apenas un espejismo, porque a los cinco minutos ya no había
colores, sino un cielo gris, nuevamente cerrado, plomizo y convertido
en una regadera et ????? ???A??erna. Las gentes que habían
estado en la rogativa, no pronunciaban palabra, y, ya al anochecer,
los rostros comenzaron a hacer gestos de preocupación. Llovió
toda la noche y amaneció lloviendo, los cimientos de las casas
empezaban a ser carcomidos por los torrentes de agua, que hacían
espuma, se encrespaban en las esquinas, hacían remolinos en
las hondonadas y golpeaban con fuerza contra las paredes. El
Río Seco volvió a recoger el agua de todas las quebradas vecinas
y comenzó a subir el nivel. Se volvió un río grande, revoltoso,
encabritado, echando espumarajo y dando tumbos de lado a lado,
derribando los árboles y desbordándose con fuerza para inundar
el valle. Diva espejo desde lo alto de su parcela, observaba
la inundación: No tiene buena cara esta lluvia, se van a joder
todos. Una lora emplumada de verde, azul y rojo que Diva Espejo
había enseñado a hablar dándole aguardiente, y bizcochuelo todas
las mañanas, coreaba: se jodieron Diva, se jodieron. Y daba
muestras de enorme alegría porque la lluvia no cesaba; sacudía
el plumaje, lo paraba a ratos, dejando entrever los plumones
grises y agarrándose el pico corvo, recorría las ramas del mango
cercano gritando: Que llueva, que llueva, que Diva está en la
cueva. Diva quiso espantarla con la escoba , porque ya estaba
asustada de ver la inundación, pero la lora seguía gritando
alborozada: Se jodieron...
Esa noche Valsemina no pudo dormir, se acostó como porque
tenía que acostarse, pero a las diez se levantó de un salto.
Un extraño escalofrío la recorrió de pies a cabeza y a la luz
de la luna vio la hamaca moviéndose: Está temblado, gritó con
fuerza y salió a la calle en medio del aguacero torrencial.
Un ruido sordo llegó de la montaña como si los árbol ????? ???A
??es y la tierra se descuajaran en un fenomenal derrumbe. No
supo para dónde corrió, pero cuando pasó por la plaza vio que
del cerro de La Trinidad bajaban chorros de agua y lodo. Un
extraño olor de azufre invadía el camino, y no era solo impresión
suya, sino también de Calixta , y de Agripina y de todos los
que a esa hora huían por el camino del Chorrillo llevando, una
olla, una lámpara de petróleo, una múcura, un asiento. Octaviano
que había regresado el día anterior de Puerto Alzado, vaticinó
con seguridad: Es el volcán que se está abriendo. Y el agua
que escurría con barro, llevaba una capa aceitosa, que los obligó
a aceptar las advertencias del herrero. Los truenos retumbaban
con eco sonoro en la montaña, y los árboles desprendidos de
raíz navegaban por el cerro, doblegados por el agua y las piedras.
Cuando el olor a azufre se hizo más intenso, Sandalio pensó
en el peligro que estaría corriendo Juanani y no quiso pensar
más ahora en medio de la desolación, cuando había perdido todos
los utensilios que había conseguido, para su casa y su mujer,
hasta la máquina de coser de mano que le había traído el mes
anterior de Puerto Alzado, y que Lastenia tenía envuelta en
un trapo blanco, detrás de la puerta como una reliquia. Los
únicos que no quisieron salir del pueblo fueron Águeda y sus
dos hijos Ladino y Consuelo Capador: Para morir lo mismo da
aquí que allá dijo el hijo y se sentó en un piedrón a
esperar que pasara la tormenta y que aclarara. Calixta era la
más averiada del grupo; se le había partido una pierna al derrumbarse
las paredes de la casa, y a rastras la llevaban el boticario
Honorio Mosuca y el padre Agapito; como medida de emergencia,
Honorio le puso un palo recto, amarrado con una faja de trapo
muy fuerte, y le sobó el músculo para que el hueso volviera
a su sitio. A Puerto Alzado alcanzó a transmitir ????? ???A
?? la noticia la telegrafista y de allí comunicaron a Bogotá
todo lo de la inundación y el derrumbe. Dijeron además que se
había abierto una grieta inmensa en el sitio que las gentes
llamaban El Volcán. El titular del diario matinal, cinco días
después decía: La población de Calamoima fue borrada del mapa.
Amparo Pantano quería irse de la región porque pensaba
que la tierra de Calamoima estaba maldita y viajó a Puerto Alzado.
No vivo un día más en este pueblo, les dijo a Sandalio y a Lastenia
y sin escuchar consejos de los amigos, se fue sola para Puerto
Alzado a buscar mejor vida. Ella no sabía en qué podría trabajar
y si conseguiría siguiera una casita en arriendo para dar alimentaciones
y poner una pensión. Apilonó la ropa en una sábana que amarró
con dos nudos por ls cuatro puntas y se fue chapoteando entre
el barro mientras la montaña retumbaba como si fuera el fin
del mundo. No quiso volver a mirar siquiera para no llorar más
de tristeza. Un sabor salado le recorría los labios, y una nostalgia
, como hacía mucho tiempo no sentía, la invadió por todo el
camino, hasta ocho días después. Si no es por el peluquero Simón
Piña que la animó, y la invitó a tomarse un fresco de tamarindo,
se vota del puente al río, porque quería acabar con la vida.
Ya había escrito una carta diciendo que no culparan a nadie
de su muerte, que se mataba de pura tristeza y que esta vida
no vale la pena.
LOS SUEÑOS DEL PODER - La segunda edición de
la obra (2006), aparece con el título LA PRESIDENTA

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Accésit Premio Ateneo Sevilla 1.978 Una mujer
sueña o llega al poder. Durante 9 meses, hace campaña, en
un país que se supone demócrata, en donde las mujeres tienen
aún muchos inconvenientes para acceder a la presidencia.
Lupe, la protagonista está casada y tiene dos hijos. Su
contendor político es Napoleón Guerra, quien organiza toda
clase de tretas para atravesarse en su camino político.
En medio de música, bandas, festones de colores dentro del
carnaval de la política, finalmente está instalada en el
solio de los presidentes. Pero su programa de gobierno y
su pensamiento femenino, difieren de las concepciones que
de la sociedad tienen los hombres. |
Crea el Ministerio del Interior (El Ministerio del Alma)
para resolver los problemas anímicos de su pueblo. Le da importancia
a la economía familiar. No está de acuerdo en que los muchachos
vayan a la guerra. Es una concepción diferente de la sociedad.
Flor Romero escribe "Los sueños del poder" en
l.977, y obtiene el accesit al Premio Ateneo de Sevilla en ?????
???A?? l.978. Su temática es de gran actualidad y el tratamiento
del tema se desarrolla con gran soltura, matizado con cierta
ironía.
(Fragmento)
"LA MULTITUD REVERBERABA, crepitaba, crujía, como
un mar de medusas, levantando los tentáculos, volviéndolos a
desgonzar; cerrando los ojos, envolviéndose en una especie de
arrobamiento, que los hacía sentir en otra dimensión, altos
del suelo, sin el contacto de las suelas de los zapatos con
el ladrillo cocido y con uno deseos incontenibles de permanecer
ahí, siguiendo todo lo que ella decía desde el púlpito, escuchando
su palabra de esperanza, que les hacía olvidar el hambre de
las seis de la mañana, con mordiscos en la boca del estómago,
y espantar los erizamiento s de frío y el tiritar de las madrugadas
neblinosas. Las necesidades se les habían vuelto trizas ante
la voz aflautada que encantaba la muchedumbre, cada vez más
ansiosa de llegar hasta ella, de tocarla, de verle bien de cerca
el color de las pupilas, de no perderse ni las pausas de las
oraciones tranquilizadoras, cargadas de conformismo para mejores
días. Las lámparas votivas, que se esparcían la luz en la esquina
derecha de la nave central, bujaron también antes de ser entregadas
contra la pared y los pabilos quedaron sus prendidos del muro
emergiendo de la muleta de un convaleciente y el sombrero de
paja del anciano cegatón. La invasión había llegado hasta el
bautisterio y en el altar se acababan de trepar los más pequeños,
que no alcanzaron a verla desde las gradas del comulgatorio.
Padre, déjeme que y ????? ???A??o los despacho. Ya mismo se
van, ahora va a verlo no es sino que yo los siga dirigiendo,
usted quédese ahí quietico como para una foto, que estas gentes
me hacen caso a mí; ¿no ve que llevo manejándolos ya varias
edades? Ellos son fieles. Pero las cabezas negras se rebullían
en el hormiguero, sin dar señales de despejar la basílica. Las
golondrinas asustadas revoloteaban de viga en viga, parlanchinas,
y no acababan de abrir los ojos redondos para averiguar por
qué los de abajo estaban ahí extasiados, sin querer irse, sin
la menor intención de moverse, impávidos, estáticos, con la
mirada fija en ella, pero como si no la escucharan. Es mejor
que despejen la catedral a las buenas; mañana seguiremos la
campaña; por hoy es suficiente la acción de gracias al de arriba,
que es el que decide al fin de cuentas todo lo que se hace aquí
abajo. Les suplico que se vayan ya, porque entre otras cosas
va a llover y afuera está esperando un entierro que ha sido
retrasado por la terquedad de ustedes de permanecer ahi, como
si tal, como si esto fuera de nosotros y acuérdense que los
predios son prestados. Un grupo de cinco muchachos que estaba
apostado a la subida del púlpito se precipitó a la escalerilla
cuando ella hizo ademán de bajar, y le tendió las riuanas para
el descenso. Ella se devolvió firme. Padre, voy a ensayar unas
órdenes de relajamiento para que se distensionen, como último
recurso. A ver; su brazo derecho, el izquierdo, las piernas
son como de trapo, respiren profundo, hagan de cuenta que vuelan
y a casita. Pero las miradas seguían haciéndose astillas en
el púlpito y nadie se movía parecían estatuas. Padrecito, no
hay más remedio que llamar a la fuerza pública. Estas gentes
ya se pasaron de tránsito y están inconscientes. Como englobadas;
viajan al más allá y en este momento no hay manera de que comprendan.
Le suplico que llame p ????? ???A??or teléfono para que los
saquen y el templo no se derrumbe. No quiero que de pronto salgamos
aplastados como cucarachas. El cura miró aterrado a los que
estaban encaramados en las columnas y corrió a la sacristía,
en donde todos los días se preparaba para salir a decir la misa,
los roquetes colgados de las perchas, los vasos sagrados ordenados
sobre la mesa y un cristo con una pierna rota sangrante en una
esquina. Es de urgencia, o vienen por ella o no sé qué va a
pasar. Ya no puede echar más discursos porque ya los pronunció
todos. Ya dijo todo lo que tenía que decir, ya los tranquilizó,
ya les hizo promesas, ya los despidió, ya los citó para mañana
y nada. Así que no les queda más camino que venir y sacarlos
como sea. Pero primero que todo hay que rescatarla a ella para
que vuelvan en sí. Donde estalle un triquitraque se va todo
al diablo.
La pasaron en vilo del púlpito al refectorio. Parecía como
si las piernas envueltas en los pantalones bombachos hasta el
tobillo fueran zancas de colombina que blanqueaban sobre las
cachuchas de los uniformados. El manto blanco que le cubría
la cabeza se desgonzó y flotó; por eso todos la vieron navegar
en los aires del templo y comenzaron a dar alaridos, a chillar
con un histerismo mezcla de admiración y de dolor. Los mismos
hombres fornidos que la llevaban en las palmas estriadas de
las manos rudas, creyeron verla volverse de gasa, de plumas
y la soltaron para que siguiera flotando sola, hasta quedar
estirada en la banqueta de reposo del sacerdote. Sin pronunciar
una sola sílaba se incorporó sacudiéndose las rodillas, volvió
a encajarse el velo blanco sobre la cabellera oscura y se apretó
el cinturón. El sacristán musitó al oído: No se afane padre;
apenas se vaya ????? ???A?? Lupita, el pueblo se desencanta,
por ahora está arrobado, pero ya verá como se despabila en un
instante.
El padrecito hacía entradas furtivas y fue viendo cómo
poco a poco los que estaban instalados en los brazos de san
Antonio descendían con calma, los que habían acomodado los pies
encima del perro de San Roque bajaban tranquilamente; los que
se habían acaballado en la bola del mundo del Niño Jesús, dejaban
brillante el Océano Atlántico y saltaban a tierra; los que se
habían apoderado del paño de la Verónica, para secarse las lágrimas,
lo tiraron a un lado y siguieron desenmarañando la multitud.
Los de las columnas descendían deslizándose. Por los portalones
un borbotón de gentes caía al atrio restregándose los ojos como
saliendo de una función de cine, y levantaban las pestañas hacia
el cielo como ambientándose a la luz rosada de la plaza.
LA CALLE AJENA
Sobre un fondo oscuro se teje una historia alerta, casi
alegre donde sobre todo la miseria de la tela de fondo evolucionan
los jóvenes crápulas simpáticos - y los adultos que lo son menos.
Estos muchachos allí muestran lo que son en realidad : las víctimas
de una sociedad que rechaza a sus hijos ante la incapacidad
de asumirlos. Flor Romero, de quien hemos leido en Albin Michel,
Triquitraques del Trópico cuenta con ternura la historia paralela
y algunas veces conjunta de Masdevalia, generosa flor del pavimento
y de Lirio, pícaro de siempre... Jean Louis Hue (Magazine Literaire)
La Calle Ajena de Flor Romero es un libro muy bien logrado.
Constituye la primera gran novela sobre los gamines de Bogotá
(Claude Couffon).
Publicada inicialmente en francés con el título de "La
Rue des Autres" Edit. Ramsay.Paris 1.979, en español aparece
en 1992, Editorial Planeta, Bogotá-Colombia.
(Fragmento)
Abutilón maldecía su suerte. Sentado en el taburete de
cuero en la penumbra, mientras se golpeaba la frente con los
puños: Eso no puede ser, Crisanta. Con ls principios que la
criamos. Con todo lo que la cuidamos. Nos escapamos de las manos
de la chusma y ahora, ya ve. Cae en otras manos sucias. ¡Ni
el mismo Lirio con lo gamín que es, no sea ha atrevido a tocarla,
y que ahora se la encuentre mi nismo hermano campada en una
casa de putas, como cualquier mujer de la calle, sin hogar,
sin temor de Dios! No me arrepiento de haberla denunciado a
las autoridades para que la castiguen, ya que no le valieron
las jueteras que le he dado. Será que habrá que encerrarla para
toda la vida, en alguna casa para que no vuelva a pecar. Y hasta
usted tendrá la culpa por haberla infundido a esa culicagada
una moral...¡Ensuciar así no mas el honor de la familia, que
era lo único que nos quedaba!
Hablaba como poseído por un espíritu vengador. Se extendía
en los monólogos que Crisantema no era capaz de interrumpir
porque el riesgo era enervarlo aún más. De una vez por todas
-continuó el hombre- sépalo que no quiero saber más de ella.
Hagan de cuenta que para mi se murió Masdevalia. Y si el juzgado
de menores viene a pedir declaraciones, digan que estoy a la
orden para que la corrijan lo más fuerte que se pueda...Quién
creía, la mocosa esa muerta capaz de irse con todos los hombres
de las tales residencias Magola, el putiadero más famoso. S
????? ???A??i dicen que hasta reciben niñas de siete años
para los que les gustan los juegos infantiles....Dijo el médico
que le prendieron no se cuántas enfermedades, que había que
empezar por desinfectarla y después la curarían de la rancha
que tiene. Ya no se le ven los ojitos almendrados de la Masdevalia
de antes. ¡Ahora lo mira a uno fijo, como queriéndole meter
sus inmundos pensamientos!
-Ay mijo se atrevió a decirle. No se amargue más
la vida por eso. Ella saldrá de ese asunto algún día.
-Ya no le quedan uñas de tanto mordérselas y hasta canales
se le veían en el borde de los párpados.
-De tanto llorar, Abutilón. Si no hace más.
-Esas son lágrimas de cocodrilo. La chivata no se conmueve.¡
Resultó más avispada que todos!
Calló por unos momentos y luego, cortando brutalmente la
reflexión, le ordenó a la mujer: Crisantema, repítame el café,
pero bien caliente.
La madre sin chistar palabra se desplazó hacia la esquina
de la pieza. Se sentía sonámbula. Puso el agua en una olleta
sobre el reverbero de gasolina azul, se secó las manos en el
delantal de cuadritos, se echó las trenzas hacia atrás y s ?????
???A??e quedó mirando la llama, esperando que el agua hirviera
para ponerle la cucharada de café, colarlo y llevárselo así
humeante, al hombre que parecía un león enjaulado, como si el
embarazo de Valia fuera la última desgracia del mundo. Una mancha
que ningún detergente podría borrar.
YO POLICARPA

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Esta novela de Flor Romero es un retorno sobre la figura
la más querida y más popular de la historia colombiana,
aquella de La Pola, la heroína por excelencia, la mujer
que se sacrificó por la causa de la independencia (...)
historia novela que hace revivir o reinventa esta figura
para reubicarla en la perspectiva de dos siglos de historia
colombiana (...) es naturalmente de la vida de la heroína
que todo parte en este libro y a ella que todo vuelve, vida
desconocida que Flor Romero recrea a partir de la leyenda,
del saber histórico y sobre todo de la intuición y de la
simpatía. La vida de la Pola se |
reconstruye y mas aun se recrea por una
combinacion de perspectivas temporales y narrativas. (...)Es
una época que se revive y subrayaríamos particularmente la importancia
de la aventura del conocimiento. (....)Esta reinterpretación,
es ademas conforme a un tema recurrente de toda la obra de Flor
Romero aquel de la educación. (....)Pola no es solamente aquí
la casta novia de Zabaraín, más bien su amante, mujer de carne
y hueso. Y ella es ademas muy republicana,. De un republicanismo
teñido de masonería (...La Pola propuesta por esta novela es
una crítica a la estatua, a la historia oficial y aboga por
otra manera de vivir ya hacer vivir la memoria colectiva (Jacques
Gilard, Revista Caravelle, Universidad de Toulousse). Edicundi
1998 Bogotá, Colombia.
(Fragmento)
La mujer morena, quien ayudó a la crianza de Policarpa,
le había contado las desventuras de sus padres traídos en barco
desde el Africa para ponerlos como esclavos al servicio de señores.
Los progenitores de la nana habían hablado de fuete, de torturas
y otros tratamientos espantosos, escenas que conmovieron el
alma sensible de La Pola, inflamando la llama libertaria que
se había encendido en su espíritu desde la más tierna infancia.
Los acontecimientos que ocurrían tanto en las colonias
americanas como en Europa, la hacían estar pendiente cada día
más del desarrollo de los episodios, y su tarea de informante
se doblab ????? ???A??a, pues había en su espíritu una mística
al servicio de la causa patriótica que la empujaba a correr
de Guaduas a Bogotá para enterarse de los planes de los españoles
y comunicarlos cuanto antes a sus amigos de las filas libertadoras.
En su alma niña había grabado los sucesos del 20 de Julio
que todos los granadinos comentaban. Supo que la corona española
necesitaba dinero para sostener la reacción nacional.. Se enteró
de la llegada a América del invitado Capitán de Fragata Juan
José San Llorente, para tratar la situación y llevar dinero,
como en efecto lo hizo, recaudando de las arcas neogranadinas
más de quinientos mil pesos.
Quito sorprendió declarando su independencia.
Policarpa había estado en Santa Fe, trabajando en casa
de la familia Martínez, y hasta sus oídos llegaron los chismes
sobre la presencia de otra mujer en la vida de Alejo Zabaraín.
Las gentes llegadas de Honda decían que, una muchacha payanesa
de nombre María Ignacia, quizá rondaba el corazón de su prometido.
La joven vivía ahora en Santa Fe y también colaboraba con la
causa patriota.
La primera reacción de La Pola fue de franco disgusto,
y como era impulsiva quiso visitar a la presunta novia para
reivindicar su amor . Pero luego reflexionó toda una noche,
mientras entonaba canciones románticas acompañada de la guitarra,
y decidió y decidió callar su orgull ????? ???A??o y su ira
de mujer engañada. Se lo comentó a doña Andrea Ricaurte, con
quien había entablado una sólida amistad:
-No entiendo estos asuntos del corazón, Tadea. Yo soñando
con él y él pensando en dos a la vez.
- Estás segura?
- Pero si eso dicen por ahí......
- Sería mejor que verificaras esas consejas. Habla con
él o quizá es preferible que calles y lo sigas amando como te
gusta.
- No me siento bien en el pa
- pel de compartir amor.
- Creo que no es el momento para entrar a dirimir querellas
sentimentales, cuando la situación de tu patria está en peligro.
Haz de cuenta que la otra no existe y sigue con tu tarea de
apoyo patriota...Lo importante es que seas discreta.
- Te confieso que los celos me consumen. Es cierto que
es egoísta de mi parte prohibirle que mire a otra mujer, pero
????? ???A?? lo quiero lo quiero solo para mí, para nadie
más.
- No te atormentes. Cálmate y dedícate a soñar con él.
- Quizá sea mejor que me vaya unos días para Guaduas, pues
allí con los árboles, el clima algo tibio, los pajaritos y mi
guitarra, podré pensar mejor y aplacar esta ira que me consume.
- Se necesita tanta paciencia en la vida para vivir, mi
querida Gregoria Apolonia; no te hagas mala sangre, Policarpa,
eres única y tienes muchas cualidades como para estar sufriendo
por u n hombre. Además, estás joven, tendrás tiempo de escoger.
- Eso es lo que no sé, si la vida me dará tiempo de sacar
este amor de adentro, de mi sangre, de mi cerebro, de mi espíritu.
Porque sabes Tadea, mi amiga del alma, el amor es una bendición
y un desastre a la vez. Quizá es la única pérdida de libertad
que nos libera, pero..
Fueron momentos amargos los que pasó La Pola con la noticia
de la infidelidad del amado. Se torturó pensando en su rival,
en la tal ignacia que despreciaba como a una intrusa, porque
desarrolló un sentimiento de posesión frente a su novio.
MALINTZIN, LA PRINCESA REGALADA

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Ningún personaje femenino americano ha ocupado sitio más
importante en la epopeya de la conquista, que Malintzin,
la princesa regalada a Cortés en Cempoala.
Inteligente, bella, audaz, pasional, Malintzin -conocida
como Malinche, o Doña Marina según la bautizó el conquistador-
de alto linaje, se convierte en la consejera, intérprete,
compañera y pareja del conquistador español Hernán Cortés.
Ella es la síntesis de la nueva raza americana. |
Después de Colón, es quizá el personaje que más polémica
ha despertado en la epopeya americana. Vilipendiada y odiada
por unos, hasta ser calificada como traidora; amada y reivindicada
por otros como la nativa talentosa que supo tomar en sus manos
su destino y el de su pueblo, Malintzin ofrece una historia
apasionante y apasionada.
Sobre el telón de fondo de la conquista mexicana se desarrolla
la historia de amor de Malintzin, enamorada de Cortes, doblemente
su dios espiritual y físico. Nunca antes había sido visto el
personaje desde este punto de vista.
Es otra óptica la que nos presenta Flor Romero la escritora
colombiana -internacional, traducida a varios idiomas-, en una
parábola original, que nos lleva a unir el presente con el pasado.
El personaje, esta mujer símbolo de la nueva raza mestiza, es
recuperada de un pasado cercano, para echar un vistazo a la
historia contemporánea. Ella, ve desde lejos, algo que desde
cerca no se podía apreciar, precisamente por eso, por estar
entre el meollo de la cuestión.
Flor Romero sale del marco convencional, para revisar la
imagen que de su figura, su mito, su espíritu, su pensamiento,
guardan los americanos, hoy.
Es ante todo una novela americana, sin fronteras y sin
suelo propio; es la visión de Flor Romero, apasionada y apasionante
escritora americana sobre un hecho trascendental de nuestra
historia.
Flor Romero nos relata un pasado que está presente en la
epopeya amorosa de una mujer fiel a sus ideales, a su corazón
profundo y a la razón. Malintzin -conocida como Malinche- toma
estatura en esta novela, a través de las peripeci ????? ???A
??as noveladas que al autora que ha visto en la princesa indígena
mexicana un perfil remarcable de la indígena llena de inteligencia,
sensibilidad y estremecimientos, con la dimensión que solo los
trazos de la pluma de una mujer pueden dar al corazón profundo
de otra mujer.
Y como el azar ha hecho que las dos mujeres, tanto el personaje
central de la novela "Malintzin la princesa regalada"
como la escritora, Flor Romero, sean americanas, se logra un
relato estremecedor, lleno de vivencias y fantasías, que convierten
a los lectores en personajes hechizados por la figura de Malintin,
la princesa de Olutla y Jaltipa.
Flor Romero, fiel a su gusto por los temas precolombinos,
ha rescatado esta princesa indígena mexicana, con los elementos
mágicos de lo insondable, sepultada en la noche americana, en
el tiempo y en el ahora estremecedor. Hay amores, odios, traiciones,
historias míticas, en el recorrido que Flor hace desde Cempoala
hasta Tenochtitlan, de la mano de Malintzin, a veces al pie
del conquistador Cortes, en otras, junto al Emperador Moctecuhzoma,
frente a su rival, la Marcayda, esposa de Cortes; más tarde,
del brazo de su marido Juan Jaramillo (alcalde de México), y
de sus dos hijos, Martín el primogénito, fruto de su amor desesperado
por Hernán Cortes y María, la pequeña hija de su unión con Juan
Jaramillo.
Por esta novela desfilan los episodios centrales de la
epopeya de la conquista de México, y los personajes que trajinaron
aquellos días aciag ????? ???A??os: la noche negra, las masacres,
las peripecias, los momentos de triunfo y los desastres. Malintzin,
es resucitada por la autora, la hace caminar en la México contemporánea,
y cuestiona la historia oficial. La heroína echa un vistazo
a la visión que de su personalidad han impreso los enciclopedistas,
recorre plazas y calles, para constatar que mucho y poco ha
cambiado desde la época en que vivió en Coyoacán. Su nombre
en todo caso figura en mil figuras disímiles.
Al final de la novela, Malintzin dice "Me parece estar
soñando..... La ciudad semeja un hormiguero. Las gentes de los
campos acuden a la Gran Tenochtitlan, hoy Ciudad de México a
buscar un mejor vivir. Duermen y despiertan apiñuscados la mayoría,
(confortablemente algunos pocos). Ya llegan a los 2O millones....
De razón que me cuesta trabajo rastrear los sitios en donde
pasé las horas de mi primera vida, la que me marcó y la que
marcaría a mis compatriotas. Porque ahora, soy una muchacha
perdida entre la multitud que va de prisa, sin tiempo siquiera
para mirar mis ojos enrojecidos y mis pies ampollados por unos
malditos zapatos de tacón alto a los cuales no logro acostumbrarme."
(Fragmento)
Este mes de mayo agonizante de l.521 me ha traído grandes
alegrías. La maternidad en ciernes me estremece de felicidad.
Ser madre me enajena mucho más que verme al lado de los grandes.
Traer un ser al mundo, formarlo dentro de mi cuerpo, guiarlo
luego, ????? ???A?? soltarlo por los caminos de la vida me
hace sentir alta del suelo. Tengo una sensación de plenitud
que antes no me había acompañado. Algo de mis entrañas voy a
dar a mi pueblo, a mi terruño. La ilusión que ronda mis días
es muy grande. A veces me parece que es mentira este milagro
de ser dos. Por fin tengo algo mío.
La única tristeza que mi corazón alberga y es bien secreta,
es la muerte de Nezahualpilli, el profeta sabio, ponderado,
que dominaba tantas ciencias. Es verdad que apenas lo conocí
de lejos, pero se incrustó en mi corazón y en mi espíritu desde
niña, cuando comencé a leer sus poesías. Hay personajes que
apenas se presienten en lo físico, pero a quienes uno se lleva
abusivamente a vivir con uno. Y este Nezahualpilli es uno de
ellos. Repito de memoria sus versos; me calan sus loas a nuestros
dioses, a la naturaleza. No es cierto que haya muerto, mi poeta
profundo; solo te has ido por unas lunas, mientras los que te
amamos te encontramos en sitio inviolable, a donde no lleguen
ni la muerte, ni las maldades.
"Ya sus cascabeles está agitando el dios,
aquel por quien todo vive.
Acaba de conocer a Nonoalco y a Ahulizzapan
y a Atlacochtempan y a ????? ???A?? Atlixco
Es el rey Nezahualpilli.
Naciste en el país del canto. Ha nacido un dios.
En tu casa la aurora se entrelaza:
tus flores, tus cantos, son jades florecientes.
Abriendo está la corola.
Guerra hubo y pasó
dicha fue y victoria.
Ahora fragantes flores se esparcen; son tu palabra...."
Mi hijo nacerá el año entrante. Las bordadoras de Coyoacán
alistan telas de algodón para el bebé. Mi cuerpo se ensancha
para dar cabida al nuevo ser. Mis sayas sueltas no dejan adivinar
que mi estómago se redondea. Porque tengo que seguir haciendo
las traducciones a Hernán; debo arengar a mis hermanos para
que las batallas cesen; para que el oleaje del choque no origine
más desastres.
Me parece que el sol es más brillante ahora; las nubes
parecen mas luminosas y me pintan mensajes secretos en el azul
eterno de la bóveda celeste. Hasta la mente la tengo iluminada.
Esta tarde he descubierto que el firmamento está incendiado
de dicha. Como si de veras el quinto sol anunciara cambios en
nuestras vidas, en nuestros pensamientos, en nuestra adoración.
Sobre todo, me tiene embelesada un parche gris sobrepuesto
a los rojizos en llamarada que van sumiéndose tras el Popocatépet
y el Ixtaxihuatl. Cómo cambia la visión de la vida, cuando el
alma se envuelve en las gasas de la felicidad. Aprecio la naturaleza
de otra manera; miro las gentes con más belleza y más ternura
que antes. Mi estado me ha puesto eufórica. Mi rostro se ha
abrillantado y mi mente se ha abierto como la corona de las
flores amarillas. El corazón profundo es ahora inmenso.
Mi imaginación recita una y otra vez la escena de mi bautismo.
Veo al fraile rociándome agua sobre la cabeza. Mi hijo también
será bautizado con el nombre del padre de Hernán. ¡Retoñará
otro Martín, en tierras mexicanas!
Tengo la impresión de que no soy la misma de antes. Algo
me ha invadido, una fuerza que me pone a pensar en grande, que
me hace sentir más segura de mí misma, orgullosa de mi ser,
de mi pensamiento, de mis acciones. Es como si la tierra o el
sol me hubieran penetrado, para darme ánimo, valor, orgullo,
sent ????? ???A??ido de lo eterno, de lo inconmensurable,
de lo profundo. Ahora me siento valiente, y pase lo que pase,
no me dejaré apabullar por nada ni por nadie. Con una criatura
en las entrañas me he crecido; soy invulnerable, impenetrable,
inalcanzable. !Ay dios qué cosas se me ocurren en este estado
de gracia¡
AVENTURAS DE AITANA EN EL AMAZONAS

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Aventuras de Aitana en el Amazonas cuenta las peripecias
de una niña que ha sido raptada mientras juega en el parque.
En un descuido Aitana salta por la ventana y corre hasta
caer desmayada a orillas de un lago. Un cóndor la atrapa
por la nuca y la eleva sobre las montañas hasta descargarla
a orillas del Amazonas. Los animales de la selva y las plantas
son sus cómplices. Aves, peces, jaguares, osos de anteojos,
micos libélulas, guacamayas, hormigas, anacondas y pirañas
la miman y le cuentan historias míticas. Asiste al festival de las
plantas brujas. Entabla amistad con el hijo de un ?????
???A?? cacique vecino. Cuando sus padres después de
largo peregrinaje la encuentran, ella decide no regresar
mas a la ciudad y se queda en la selva, en donde ha encontrado
la felicidad, la paz y el amor. |
(Fragmento)
Tendría cuatro años no cumplidos cuando su nana, Doris,
siguiendo las órdenes de su madre Matilde, llevó a la pequeña
Aitana al parque a jugar por última vez.
Sus ojos aterrorizados aun recuerdan al hombre moreno de
bigotes desordenados, pequeño con cabellos negros lacios, que
se reía tanto con Doris, mostrando los dientes blancos parejos,
siguiéndole los pasos minuto a minuto. Le estrujaba la espalda,
le esparcía la cabellera negra desordenada que anudaba con un
lazo negro; le hacía cosquillas bajo los brazos.
Parecía alguien de su familia, aunque la verdad era que
no lo había visto antes. La niña se quedó lela mirándole los
dientes de granos de maíz, sombreados por los bigotes de esparto.
Nos ofrecía a ella y a mí, helados de cono, que brindaba un
vendedor con delantal blanco.
Alcancé a tenerle confianza y lo puse a que me recibiera
el balón, que yo le tiraba. Me alzaba hasta el columpio; me
subía a los deslizaderos. Creía que le ayudaba a la lenta Doris
a cuidarme.
Hasta aquel fatídico viernes, cuando le insistió:
- Vaya, traiga el triciclo para darle una vuelta a
la niña.
- Pero, es que la señora Matilde no me ordenó montarla
en triciclo.
- Ay Tea, no sea necia. A los niños les encanta montar
en triciclo. Y esta preciosa Aitana, va a sentirse recorriendo
el mundo en las tres ruedas.
Doris salió corriendo para la casa, abrió el garaje, y
agarró el triciclo.
Cuando regresó no había ni rastros del hombre que la había
cortejado desde hacía seis días, y del cual solo sabía que se
llamaba Evaristo. Decía que trabajaba en una obra, cargando
ladrillos, pero que ahora estaba consiguiendo empleo, porque
el edificio ya estaba terminado.
Doris no podía contener la angustia. Un viento impertinente
le desflecó los cabellos que usaba sueltos, como una mata negra,
escurriéndosele por la espalda, sostenidos en la coronilla por
el moño.
Corrió de lado a lado del parque, revisó
las calles aledañas, les preguntó a las mujeres que cuidaban
otros niños si habían visto a la pequeña Aitana, la de los ojos
verdes con pestañas negras, cabellos sedosos castaños y cejas
bien delineadas.
La chiquilla vivaracha que encantaba a chicos y grandes
con sus ocurrencias, la que gustaba hacer todo, amarrarse los
zapatos, vestirse sin ayuda, saltar, mirar el sol, conversar
con las flores y perseguir los cucarrones.
Nadie sabía para donde había partido, y tampoco dieron
razón de Evaristo. Doris esperó aún algunos minutos, confiada
en que quizá estarían comprando un helado de curuba, que tanto
le gustaban a la niña. El corazón se le quería saltar del delantal.
Desesperada interrogó al vacío, al viento montañero que
le abanicaba las mejillas: "No puede ser que se desaparezca
como por encanto. Contéstame, viento indiscreto, ¿donde la has
visto?. Por favorcito, tráemela arriada".
Pero el viento apenas susurraba un lenguaje secreto que
ella no sabía descifrar.
Cuando el sol comenzó a ocultarse tras los cerros lejanos
y no aparecía ni rastros de la pequeña, Doris fue a la casa,
llamó por teléfono a la madre Matilde que estaba en un te-canasta,
????? ???A??para avisarle que no encontraba la chiquilla.
- ¿Cómo Doris? No entiendo ¿qué quiere decir?
- Eso señora, que la niña Aitana no aparece. Se escapó
quien sabe para donde.
- ¿Cómo así? ¿Luego usted no estaba con ella? ¿No la dejé
cuidándola en el parque?
-Si pero en un momento que fui por el triciclo a la casa,
desapareció como por encanto.
- No me hable más de esa estupidez. Salgo ya para allá.
Esa noche no hubo sosiego. Tanto la madre, Matilde, como
el padre, Gregorio, no pegaron los ojos, esperando que el teléfono
sonara, anunciando que la niña estaba por ahí perdida y que
ya iba rumbo a casa.
Avisaron a la policía, al departamento de niños extraviados,
pero nadie dio razón de la pequeña. Fueron al diario matutino
para colocar un aviso, dando gratificación a quien tuviera noticias
de la pequeña. No hubo respuesta.
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